miércoles, 9 de julio de 2014

LA DOCTRINA DE LA ELECCIÓN INCONDICIONAL DE DIOS

[Apuntes extraídos de los estudios bíblicos sobre los Canones de Dort: Capítulo I, artículos 7 al 11]

¿Qué es la doctrina de la Elección?

Primero tenemos que definir cuál es el estado espiritual la humanidad; y luego qué es la “Elección”.

El estado espiritual de la humanidad, lo describe la doctrina de la Depravación Total o Corrupción Total del hombre. Esta doctrina no significa que el hombre sea tan malo como pueda llegar a ser; sino que todo su ser, su esencia, su núcleo, su raíz ha sido afectado y contaminado por el pecado; de modo que tanto su espíritu, alma y cuerpo están inclinados naturalmente a pecar contra Dios. Por ejemplo: Hitler y una persona que ama el dinero. Los dos tienen distintos grados de maldad, pero ambos están igualmente contaminados y sujetos al poder y esclavitud del pecado. De este modo, con la entrada del pecado en el mundo, el hombre se ha vuelto incapaz de buscar y amar a Dios, digno de Su ira, es corrupto, caído y malvado; estando muerto en sus delitos y pecados desde antes de su concepción. El castigo eterno es el infierno y la separación de la presencia bendita de Dios son las consecuencias de una persona pecadora no regenerada (Léase Romanos 3:10-12, 6:23; Efesios 2:1-3; Salmo 58:3).

Por tanto, no existe medio o recurso que el hombre no regenerado pueda salvar a sí mismo. Como dijo Martín Lutero: “Me vi a mí mismo y entendí que era imposible salvarme; pero vi a Dios y entendí que era imposible perderme”. Aquí es donde entra la salvación de Dios. Veamos ahora ¿Qué es la elección?

Elección: “Se refiere al decreto divino de rescatar, de entre la humanidad condenada, a ciertos individuos para ser beneficiarios del don gratuito de la salvación”.

En otras palabras, Dios realiza una selección de entre todos los millones y millones de pecadores que son incapaces por naturaleza de salvarse a sí mismos y otorgarles Su gracia salvífica en Cristo Jesús. La elección de Dios es irrevocable, que no se puede cambiar ni alterar, ni es por capricho alguno.

En ocasiones la Elección de Dios se confunde con la doctrina de la Predestinación de Dios. Entonces ¿Qué es la Predestinación?

Predestinación: “Quiere decir "destinado antes". Se refiere al arreglo divino de las circunstancias de la salvación para cumplir con Sus Propósitos hechos ante de la fundación de mundo”.

Si notamos, elección y predestinación no son palabras iguales o sinónimas. Por ejemplo, una definición básica y general del noviazgo es: La selección de un hombre entre tantos hombres o de una mujer entre tantas mujeres. ¿Con qué fin o propósito se piensa antes de seleccionar una pareja? Con el fin de formar la base para una familia.

Es decir, Dios, en Su soberanía elige un grupo de pecadores indignos ¿Para qué los elige? Para que sean salvos en Cristo. Y esta elección incondicional se hizo antes de la fundación del mundo:

1 Pedro 1:18-20 “sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros”.

2 Timoteo 1:9 “Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad”.

Juan 17:24 “Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”.

Las implicaciones de la Elección divina en la salvación

Con el propósito de que estos elegidos sean salvos por mediación de Jesucristo, Dios todo un plan especial diseñado para ellos con el fin de para rescatarlos de Él mismo, del poder del pecado y del infierno. Los redactores de los Canones de Dort presenta dicho proceso lo que conocemos como la “La cadena de oro de la salvación” en Cristo Jesús:

 Son predestinados para que sean hechos conforme a la imagen de Su hijo: En carácter, en frutos y buenas obras.
 Son llamados por medio del evangelio y a través del ministerio de convicción del Espíritu Santo. Se les concede nacer de nuevo, creer en Su Hijo, arrepentirse de sus pecados, pues tanto la fe como el arrepentimiento son dones de Dios.
 Son adoptados para ser hechos hijos de Dios por voluntad soberana de Él.
 Son justificados, es decir, el Padre declara justo, como acto legal, a todo aquel que confía en Su Hijo para salvación.
 Son santificados, es decir, pasan por un proceso por medio del cual Dios continúa apartando y distinguiendo a aquellos que han creído en su Hijo. Esto deja fuera de lugar a que la Gracia es una licencia para pecar.
 Serán glorificados en el día de la resurrección, recibirán nuevos cuerpos con características espirituales y depurados de la contaminación del pecado.

En esto podemos decir que: “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

Sólo hay UNA elección divina

Es decir, solo hay una elección, no dos. Solo hay un pueblo de Dios, no dos. Solo hay una iglesia, no dos. Solo hay una congregación de los llamados, no dos. Solo hay una esposa, no dos. Es cierto que la nación de Israel, de donde vienen los santos del AT, fue escogida, por pura gracia (Deuteronomio 7:7-9), para traer al mundo al Salvador y por medio de ella extender la promesa de bendición dada a Abraham hacia a todas las familias de la Tierra (Génesis 12:1-3). Pero aun Israel está dentro de esas naciones las cuales serían receptoras de la bendición de Dios. Efesios 2:13-19 nos dice que Dios en Cristo hace de dos pueblos, judíos y gentiles, uno solo pueblo; un solo nuevo hombre, una sola iglesia, un solo templo de Dios, un solo cuerpo de Cristo y un solo Israel de Dios; solo hay un sacrificio del Cordero de Dios para los elegidos. También nos dice Efesios 1:9-10, 20-23, nos dice que todas las cosas, las que están en el cielo, la tierra y debajo de ella serán reunidas en Cristo y sometidas a sus pies, siendo cabeza de la Iglesia, no de la nación física de Israel. Israel está dentro de la iglesia. Tanto los creyentes del AT como los del NT miraron a Cristo como el único medio de salvación. ¿Cómo se salvaban los creyentes del AT? Con una sola lectura a Hebreos 11, conocido como el capítulo del “Salón de los héroes de la fe”, podemos ver que los santos del AT se salvaban por confiar en las promesas de Dios sobre traer al mundo un salvador. Es el mismo Evangelio y la misma salvación que Dios ofrece tanto para el AT como para el NT. Es más, Hebreos 12:1-2, nos dice:

Hebreos 12:1-2 “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”.

Así es como Dios, dentro de Su consejo eterno, lo ha determinado, porque es una sola voluntad la que expresa que sean salvos una sola vez. Debido a este consejo, a esta perfecta voluntad respecto a la elección y predestinación, Dios se asegura, en Su gracia de conducirnos hacia la salvación que es en Cristo, caminar en ella, en santidad, en fe, en crecimiento, comunión y relación con Él.  No existe nada que pueda estorbar a este propósito.

¿Sobre qué base Dios elige a los beneficiarios de Su salvación?

La Biblia nos enseña que no había nada en nosotros que pudiéramos ser dignos de ser elegidos. La elección por parte de Dios es sencillamente incondicional; a pesar de nosotros. Efesios 1:4-5 nos dice que fue “En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo”. La incondicionalidad es una parte esencial del amor de Dios, porque esta doctrina de la elección y de la predestinación tiene que ver con la naturaleza del amor de Dios. Cuando el amor es condicionado, deja de ser amor, y si solo se busca el favor de alguien por otro, puede ser solo negocio. Otra Escritura apoya esto:

Romanos 5:8 “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

El apóstol Pablo nos dice que en la mente de Dios, nos veía como pecadores, injustos, enemigos suyos en el pensamiento y en el corazón. Y aun así, Dios nos amó sin condiciones; entregando a Su Hijo por nosotros.
Ahora bien, sin la Elección de Dios, la salvación no se puede aplicar en nosotros. Ya hemos dicho que si Dios no interviene en la Historia humana, justamente todos nosotros iríamos camino a la condenación eterna. Si Dios no hubiese anticipado una elección soberana, no tendríamos ningún bien salvífico, ninguna gracia que opere en nosotros. De Él proviene toda la cadena de oro de la salvación que ya hemos estudiado. Por esta razón asumimos que la salvación es absoluta y gloriosamente del SEÑOR (Jonás 2:9).

El hecho de que Dios elige y predestina, no significa que Él actúe de forma caprichosa. Existe alguna buena razón de por qué Dios escoge a unos y no a otros; pero dicha razón está en Él y no en nosotros:

Efesios 1:5 “nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad”.

En la RV60 dice que hemos sido predestinados: “según el puro afecto de Su voluntad”. Es decir, que la voluntad perfecta de Dios respecto de la elección y predestinación no se ha mezclado con ninguna otra razón ajena a Sus propósitos. Dentro de Su elección, ninguna otra cosa fue tomada en cuenta aparte de la voluntad Soberana de Dios. Hay un propósito en el SEÑOR que es perfectamente compatible con su carácter santo, bueno y justo; y que no se halla en nosotros. No nos escogió por ser menos impíos, o porque lo vamos a aceptar a Él. Lo que Dios vio en nuestro corazón es pecado, impiedad, enemistad contra Él y, con todo esto, nos escogió de pura gracia.

¿Es injusto que Dios elija a unos y pase por alto a otros?

En la doctrina de la elección y de la predestinación, hay cristianos que les afecta emocionalmente porque les hace razonar o pensar que Dios está siendo injusto en salvar a unos y pasar por alto a otros. Este argumento presupone que Dios tiene la obligación a rescatar de la condenación a todos; lo cual sabemos, que no es así. Y es cuando piden que el SEÑOR sea justo. Pero precisamente, lo justos es que Dios nos condene a todos. Es decir, si Dios nos trata con justicia, estamos en grandes problemas porque todos nosotros merecemos el castigo eterno porque hemos quebrantado Su ley.

Intentaré explicarlo con la siguiente ilustración: imaginemos el mundo. Y una mitad del mundo son los elegidos, la otra mitad corresponde a los reprobados. Todos estamos de acuerdo en que los habitantes de este mundo son pecadores, y que por justicia son objeto de la ira y del justo juicio de Dios y merecedores de condenación eterna; tanto elegidos como reprobados. La pregunta es: ¿Cómo puede Dios ser justo y al mismo tiempo misericordioso? Pues bien, volviendo a nuestro mundo imaginario, quitamos a los elegidos de él y ponemos en su lugar al SEÑOR Jesucristo. No olvidemos que los que fueron pasados por alto, van a recibir el justo juicio de Dios. De igual modo, el SEÑOR Jesucristo, en la cruz, recibió el peso de la ira y del justo juicio de Dios sobre Él mismo en nuestro lugar, como nuestro Sustituto, siendo el receptáculo de todos nuestros pecados. Pregunta: ¿Dios fue injusto? No, porque de igual modo, Dios juzgará a la humanidad que fue pasada por alto, así Cristo recibió toda la aplicación de la justicia divina en la cruz por nosotros. En ningún momento Dios ha sido injusto y sí demuestra Su misericordia al salvarnos de Su ira.    

Otros dicen que Dios no hace acepción de personas. Pero esta idea no es correctamente aplicada. La Biblia enseña que Dios no hace acepción de personas, en términos de justicia, no de misericordia. En términos de justicia, Dios dará a cada uno, su justo pago. Por ejemplo:

Romanos 2:11-12 “Porque en Dios no hay acepción de personas. Pues todos los que han pecado sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados”.

Colosenses 3:25 “Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas”.

1 Pedro 1:17 “Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación” (En la RV60 dice que “Aquél que sin acepción de personas juzga”).

Proverbios 24:23 “También éstos son dichos de los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno”.

Por lo tanto, El decreto de la elección y de la predestinación es irrevocable y nadie lo puede alterar, ni siquiera los elegidos.

Unas últimas consideraciones

La doctrina de la elección y de la predestinación es importante por cinco razones, según el Ps. Sugel Michelén:

1) Promueve la humildad y no el orgullo. Cuando recordamos que Dios nos escogió, siendo pecadores condenados al infierno, y no merecíamos ser escogidos por gracia, estas convicciones nos llevan a la humildad. Creemos por causa de que Dios nos escogió. No hay jactancia porque la salvación es de Dios y Él se lleva toda la gloria.

2) Promueve la santidad y no el pecado. Nos da motivación para ser cada día más santos. Cuando el creyente entiende que Dios lo escogió desde antes de la fundación del mundo para ser santo y sin mancha delante de Él, nos motiva a ser santos en nuestra manera de vivir.

3) Promueve la seguridad de la salvación. ¿Qué puede proporcionar más seguridad a un creyente que el hecho de saber de que su salvación depende de la misericordia de Dios y sin condición alguna? Decidió amarnos desde antes de la fundación del mundo. Diseñó un plan costosísimo de salvación. Para poder salvarnos tuvo que pasar por alto Su condición, porque Cristo fue castigado en nuestro lugar.

4) Promueve la gloria de Dios y no la del hombre. No depende del que quiere, ni del que corre sino de Dios quien tiene misericordia. Toda la gloria de Dios en la salvación de los pecadores le pertenece a Él. Esto mismo contempló el apóstol Pablo:

Romanos 11:33-36 “¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor?, ¿o quien llego a ser su consejero?, ¿o quien le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”.

5) Consuelo para el creyente en medio de la aflicción. ¿Dios nos ama cuando pasamos por momentos de aflicción y tribulación? Él nos escogió para ser cada día mas semejantes a Cristo. Por lo tanto, vamos a pasar aflicción y tribulación en esta vida, pero tiene el propósito de hacernos como Jesucristo.

Romanos 8:29 “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos”.

La doctrina de la elección no elimina la esperanza para nosotros, ni tampoco es excusa para no venir a Cristo en fe y arrepentimiento. La Biblia no enseña que tengo que saber primero si soy elegido para venir a Jesús. La enseñanza es: “Tú eres pecador, arrepiéntete y cree en Cristo, quien murió por nuestros pecados, y serás salvo”. Esto es todo lo que se necesita.

No es necesario preguntarse si estamos en la lista de los elegidos, sino, sencillamente, venir a Jesucristo y pedir perdón; Él nos perdonará y vencerá nuestra obstinación a través del Evangelio. Solo puedes averiguar si eres elegido después de que seas salvo. Él dijo:

Mateo 11:28 “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar”.

Jesucristo es la puerta de salvación. Al otro lado de esta puerta verás un letrero que dice que tú fuiste escogido desde antes de la fundación del mundo. Pero no lo vas a saber hasta que entres a esta puerta.

¡Sólo a Dios la Gloria!

Nota: Estos apuntes están basados en los comentarios de la Biblia MacArthur, un sermón sobre la doctrina de la Elección Incondicional de Dios de Sugel Michelén y mis notas personales.